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domingo, 8 de enero de 2017

ENTROPÍA. SEGUNDA LEY DE LA TERMODINÁMICA


Publicado en nuestro anterior blog el 30 de agosto de 2012

Clifford Pickover escribe: “cuando veo derrumbarse los castillos de arena en una playa, pienso en el segundo principio de la termodinámica”. La termodinámica, como indica su etimología, es la ciencia que se ocupa del calor y más concretamente de las transformaciones de la energía. Ya os hablé en un post anterior de la primera ley o principio de conservación de la energía. La segunda se enuncia así: la entropía total o desorden de un sistema aislado tiende a aumentar hasta aproximarse a su valor máximo. En otros términos: la entropía del universo tiende al infinito.

Boltzmann
Toda la energía del universo tiende a evolucionar hacia un estado de distribución uniforme en el que el desorden (la entropía) es la regla. Dos sistemas adyacentes tienden a igualar sus temperaturas, presiones y densidades. Si sumergimos un objeto de metal al rojo en agua fría, el metal se enfría y el agua se calienta hasta que ambos alcanzan la misma temperatura. Las casas abandonadas empiezan por agrietarse y acaban desmoronándose; un flamante y carísimo automóvil deportivo recién salido de fábrica, si se abandona durante unos años, acabará convertido en un montón de chatarra inservible. Cuando nuestra especie se haya extinguido, llegará un día en que desaparezca cualquier vestigio de su existencia sobre el planeta. Sólo es cuestión de tiempo. Las construcciones se derrumbarán, crecerá la vegetación sobre las ruinas o se cubrirán de arena. Las piedras se erosionarán. Todo acabará (acabaremos) convertido en polvo. Eso es la entropía, la medida de desorden de un sistema debido al movimiento térmico de sus moléculas (Ludwig Boltzmann, 1844-1906). William Somerset Maugham nos dejó la siguiente perla literaria: “no llores por la leche derramada porque todas las fuerzas del universo se han conjurado para derramarla”. Así de fantástico y así de terrible.


Pero como dice la sabiduría popular, mientras haya vida, habrá esperanza. Precisamente la vida, la biología, los organismos vivos son (somos) una contradicción viviente de esta implacable segunda ley. Los seres vivos desde el microscópico virus a la fabulosa ballena azul, hemos dado con la clave para burlar al menos temporalmente, la segunda ley. Hemos sido capaces de crear, mantener y replicar estructuras moleculares ordenadas y organizadas que luchan a brazo partido contra la inexorable tendencia universal a la entropía y al caos. Esta flagrante violación de la norma comenzó hace unos 4.000 millones de años y quién sabe hasta cuándo durará. Mientras tanto disfrutemos, vivamos, sigamos generando vida y combatiendo con nuestras escasas fuerzas a la entropía, el caos y la muerte. Amén.


Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberseFrançois de la Rochefoucauld.